Escuela de corrupción

Alcaldes, empresarios, regidores y funcionarios municipales en el delito

Autores/as

  • Pedro Martinez Valera Universidad Ricardo Palma, Lima - Perú

DOI:

https://doi.org/10.53673/rc.v1i6.60

Resumen

El "terror de los alcaldes"

Más que un prólogo. ¡Un homenaje a César Hildebrandt!
Cuando la llamada gran prensa calló, solo César tuvo el valor de hacer públicas nuestras denuncias en televisión.
A continuación, sus palabras durante dos entrevistas al autor.


“…caray, que buen descubrimiento, con razón pues no te pasaron en el (Canal) 5, también tú eres ingenuo, Caperucita eres (risas) ¡cómo te van a pasar en el 5! Llamaron y dijeron “oigan, va a salir esto ¿y cómo es?” Yo saco estas cosas porque soy un irresponsable, un temerario, pero no creas que todos son locos, hay muchos cuerdos en el periodismo que calculan: “Si saco esto, uyuyui el PPC (Partido Popular Cristiano) se mete conmigo, después viene la restricción publicitaria”. Me encanta tu estilo, has descubierto… Muy bien, Pedro Martínez Valera ha estado con nosotros dándonos, para mí, esta primicia… Bueno, tú te has convertido en el terror de los alcaldes… (algo) absolutamente necesario.”

Nuestras municipalidades se han convertido en escuelas de corrupción y no solo las distritales y provinciales, sino también los gobiernos regionales. No es de extrañar que en las municipalidades de Lima Metropolitana y del Callao la corrupción continúe. Más aún sumada a esta, en el interior de nuestro país, la impunidad continúa. Alcaldes y presidentes regionales al igual que regidores, consejeros y funcionarios, hacen caja en nuestras municipalidades. Con ese dinero, producto de la corrupción municipal, prosiguen su voraz apetito de poder. De alcaldes dis-tritales querrán ser provinciales, luego presidentes regionales, o se ofrecerán como ministros para intentar ser luego congresistas. Los regidores, consejeros y hasta funcionarios y gerentes nombrados a dedo no se quedarán atrás y también anhelarán convertirse, como sus jefes, hasta en el futuro presidente de la República.

La corrupción con impunidad se exporta de una municipalidad hacia otra. La perfeccionan no solo los alcaldes denunciados, sino también los miles de candidatos que una vez sentados en el sillón municipal o regional, son más ladrones y corruptos que sus antecesores. Es el círculo vicioso de la corrupción municipal con impunidad, donde no pocos periodistas (léase publicistas), policías, abogados (o abogansters), empresarios, fiscales y jueces corruptos participan. Unos reciben dinero a cambio de su silencio o inacción, otros actúan como fieles defensores (mientras su cuenta engorde), y no pocos son los maquilladores de prensa que vierten a un alcalde corrupto en exitoso. Y con publicherrys encubiertos.

Las entrevistas y editoriales, de las que años atrás fui partícipe —a veces como entrevistador y otras como entrevistado— son parte de acuciosas investigaciones periodísticas que forman parte de este libro y de tres futuras publicaciones más. No intento por nada ser optimista y me rehúso a que me tilden de pesimista, solo me aproximo como un analista de esta podredumbre corrupción municipal, vestida de impunidad con alcaldes, presidentes regionales y empresarios a la cabeza. Y para comprobar la vigencia de todo lo que denunciamos durante más de una década atrás —cuando casi nadie nos hacía caso, al extremo de descalificarnos como extorsionadores de alcaldes—, que mejor dejar que Julio Rospigliosi nos relate el reciente operativo llevado a cabo el 27 de enero, por la valiente fiscal anticorrupción Karim Ninaquis-pe, publicado en el corajudo semanario Hildebrandt en sus Trece.

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Publicado

02/21/2024